jueves, 5 de febrero de 2026

Escribir puede ser una salvación



Escribir nos salva de caer en el absurdo día a día, que pierde sentido a medida que pasa el tiempo. Escribir nos permite conectar, es ese puente que nos abre paso a lo más profundo de nosotros mismos.

Hoy sentí un desgano que hace mucho tiempo no aparecía, un cansancio generalizado, como si la vida perdiera ese espacio de ser vivida, como si quisiera dejar todo por un momento y rendirme. Y bueno, ¿qué tal si me rindo?
Hoy quiero rendirme, sin despedirme de la vida. Mi vida es agotadora, y como mucho, tengo muchas cadenas que me impiden hacer lo que quisiera. A veces quisiera tomar un bus y viajar, andar sin restricciones, sin tener que dar cuentas de mi tiempo, sin tener que rendirme ante las obligaciones de cada día. Estar sola conmigo, conectada, sin pensar en que algo malo me puede pasar. Sin tener que volver a cuidar a mi abuela, o estar pendiente de cuidar, de los horarios, de acostarse a tal hora para levantarse temprano. 
Quizás hoy, después de mucho, me rendí a sentirme deprimida, sin esa frase tan prisionera que es “yo puedo, yo siempre puedo”. ¿Y si no se puede siempre? ¿Y si se está cansada? ¿Y si el tiempo se vuelve una daga que te controla cada vez más?

No hay comentarios:

Publicar un comentario